Tras los violentos choques de la víspera a dinamitazos y petardos del lado de los mineros y maestros rurales movilizados, y con granadas gasificadoras por parte de los efectivos de la Unidad Táctica Operativa de la Policía (UTOP), este viernes se observa más fortalecido el anillo de seguridad.
Solo es posible avanzar con credencial hacia el interior desde los puntos de control del cerco que protege a la Casa Grande del Pueblo (sede gubernamental), la Vicepresidencia del Estado, la Cancillería y los ministerios.
Asimismo, a las puertas del Palacio de Gobierno (Quemado) se observa personal de la Policía Militar con uniforme de campaña, en lugar de los habituales Colorados de Bolivia, quienes cumplen tareas protocolares con traje de gala, e incluso permiten a los turistas tomarse fotos junto a ellos.
Las vías que conducen a la Plaza Murillo, Kilómetro Cero paceño, permanecen bloqueadas con vallas metálicas y rejas desde algunas cuadras antes, donde los destacamentos policiales impiden el ingreso de los manifestantes hacia el centro gubernamental y legislativo del país andino amazónico.
El jueves, desde diversas direcciones, los cooperativistas mineros trataron de romper esa vigilancia con el empleo de cachorros (cartuchos) de dinamita, pero fueron repelidos con gases lacrimógenos.
A pocas cuadras de estos sucesos, en la céntrica avenida Arce, cientos de integrantes del magisterio rural, protagonizaron otra protesta en la sede del Ministerio de Educación con la exigencia de que renuncie la titular de esa cartera, Beatriz García, y de demandas salariales.
La agrupación de orientación trotskista, obligó a retirarse al destacamento que custodiaba ese inmueble mediante el lanzamiento de objetos contundentes y el disparo de petardos contra la humanidad de los policías.
A continuación, algunos de los movilizados irrumpieron en el edificio y causaron diversos destrozos.
Finalmente, pasadas las 18:00 hora de Bolivia los cientos de maestros movilizados se retiraron gritando consignas en dirección hacia la autopista que une a La Paz con la ciudad de El Alto.
Este viernes, se sumaron a las protestas cientos de miembros aymaras de la Marka La Cumbre del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), quienes marcharon desde la zona Sur de la ciudad hacia el centro paceño para exigir su incorporación a las mesas de diálogo instaladas por el Gobierno.
A su paso por la Avenida Hernando Siles que une al Sur con el centro paceño, Prensa Latina confirmó que los marchistas ocupaban una extensión de tres cuadras.
En declaraciones a la prensa, el jiliri marka mallku de este territorio, Juan Limachi, exigió “mesas de diálogo sinceras”, demandó que las normas impulsadas por el Ejecutivo cuenten con consenso social, y además rechazó el proyecto de ley que pretende penalizar los bloqueos en las protestas sociales
De su lado, maestros rurales, gremiales y otros sectores instalaron bloqueos en el peaje de la Autopista que une a La Paz y El Alto, desde donde continuaron exigiendo la renuncia del presidente Paz.
También dieron muestras de beligerancia este viernes los afiliados a la Federación Departamental de Cooperativas Mineras de La Paz, quienes se declararon en estado de emergencia y anunciaron marchas hacia el centro paceño, pese a que el Gobierno anunció que el jueves logró acuerdos pacificadores con líderes del sector.
Todos estos elementos indican que la tensión persiste en el epicentro político del país en medio de las marchas, los bloqueos con la demanda de que el jefe de Estado renuncie, mientras que desde el Gobierno llaman al diálogo.
En este contexto, militares y policías mantienen una defensa circular reforzada en los accesos al centro político y legislativo de la nación sudamericana.
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