La estudiante de 23 años Gemma O’Toole fue recibida por familiares y amigos hace unas horas en el aeropuerto de Melbourne, tras ser deportada junto a cientos de activistas internacionales interceptados por las Fuerzas de Defensa de Israel frente a Chipre, el 18 de mayo.
O’Toole reconoció estar traumatizada después de denunciar abusos físicos y violencia sexual durante la detención por parte del servicio penitenciario israelí, acusaciones coincidentes con las de numerosos organizadores de la flotilla.
A su vez, la activista subrayó que la atención sobre el trato a los participantes no debe eclipsar el sufrimiento de la población palestina en Gaza.
«Me duele el corazón por el pueblo palestino», afirmó.
La activista medioambiental Violet Coco igual arribó esta mañana al aeropuerto de Melbourne, donde pudo abrazar a sus familiares y confirmó una serie de agresiones y maltratos mientras estaba bajo custodia israelí.
«Tras ser secuestrados en aguas internacionales, a todos los participantes de nuestra embarcación nos despojaron de nuestras prendas de vestir y nos empujaron a una oscura cámara de tortura donde cinco soldados israelíes esperaban para golpearnos y maltratarnos», relató.
“Luego fuimos sometidos a días de inanición, deshidratación, frío extremo, posiciones de estrés a punta de pistola bajo el sol abrasador durante horas, privación del sueño y más», añadió.
Según reflejó la cadena australiana de medios de prensa ABC, Coco acusó al gobierno de Australia de no haber hecho lo suficiente para condenar el trato que Israel da a los detenidos de la flotilla.
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