Durante una entrevista en un programa de televisión, Dias afirmó que los beneficiados abandonaron la iniciativa debido al aumento de sus ingresos y la incorporación al mercado laboral.
“Solo de 2023 para acá, 5,1 millones de familias salieron de la pobreza. Salieron del Bolsa Familia porque pasaron a trabajar”, puntualizó el titular.
Así, el ministro respondió a críticas recientes sobre una supuesta dependencia permanente de las ayudas sociales, y consideró que tales cuestionamientos reproducen prejuicios históricos contra los sectores más pobres de la sociedad brasileña.
Para respaldar sus argumentos, Dias citó estudios de la Fundación Getulio Vargas y del Banco Mundial, los cuales indican que cerca del 70 por ciento de la primera generación de beneficiados de Bolsa Familia logró superar la pobreza, principalmente gracias al acceso a la educación.
También destacó indicadores económicos y sociales vinculados al programa de transferencia de renta creado en 2003 durante el primer mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Otro aspecto resaltado fue el ascenso del emprendimiento entre familias inscritas en el Cadastro Único, base de datos de programas sociales del Gobierno federal.
Datos del Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (Sebrae) muestran que 5,9 millones de registrados actúan actualmente como emprendedores.
Por otra parte, el titular recordó que el beneficio medio pagado por Bolsa Familia al mes ronda los 700 reales (140 dólares) y aseguró que esos recursos ayudan a garantizar alimentación y acceso a programas complementarios como la tarifa social de energía eléctrica, el vale-gas y Farmacia Popular.
Esta iniciativa fue relanzada y ampliada por la administración de Lula tras el regreso del gobernante al poder en 2023, como parte de la estrategia para combatir el hambre y reducir las desigualdades sociales en Brasil.
edu/dsa













