Con pulso de veterana y audacia de adolescente, la pupila de Conchita Martínez tomó el partido desde el primer intercambio, dictó los tiempos sobre la arcilla y dejó sin respuesta a una rival que llegaba encendida.
A sus 19 años, la octava del mundo se convierte en una de las finalistas más jóvenes del torneo en las últimas tres décadas, inscribiendo su nombre junto a prodigios precoces que también desafiaron la lógica en París.
La semifinal reeditó la final del WTA 1000 de Madrid con desenlace invertido, y esta vez Andreeva sostuvo la ventaja con un tenis limpio, profundo y valiente que desarmó la racha de 17 victorias consecutivas de la ucraniana.
Kostyuk, que firmó su mejor actuación en un Grand Slam tras eliminar a figuras como Iga Swiatek y Elina Svitolina, cedió ante la consistencia de la rusa y se marchó entre lágrimas, contenida luego por su equipo.
París, que ya le había sonreído con progresos sostenidos desde 2023, vuelve a ser el escenario donde Andreeva acelera su destino y se coloca a un paso de un título mayor que podría convertirla en una de las campeonas más jóvenes del siglo.
En la final, la rusa aguardará por su compatriota Diana Shnaider o la polaca Maja Chwalinska, ambas zurdas, en un duelo que coronará a una campeona inédita sobre la tierra batida más exigente del calendario.
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