En un comentario sobre el tema, la publicación cita estadísticas de la Sociedad Oftalmológica de Vietnam, según las cuales aproximadamente cinco millones de infantes en todo el país sufren errores de refracción como miopía, hipermetropía y astigmatismo, lo que representa entre un 30 y un 40 por ciento de los menores en edad escolar.
Numerosos estudios indican un rápido aumento de los errores de refracción, señala el texto y detalla que mientras en Hanoi algunas aulas reportan que alrededor del 51 por ciento de los estudiantes tienen errores de refracción, siendo la miopía un 37,5 por ciento, en Ciudad Ho Chi Minh las cifras se elevan a 75,6 y 52,7 por ciento, respectivamente.
De acuerdo con la directora del Hospital Dong Do y fundadora de la Fundación Million Bright Eyes, Dinh Thi Phuong Thuy, la tasa de miopía en niños vietnamitas está aumentando a un ritmo alarmante, alcanzando entre el 50 y el 70 por ciento en algunas zonas, junto con otros trastornos visuales como el astigmatismo y la ambliopía.
Estos problemas, que suelen pasar desapercibidos, impactan directamente en el aprendizaje, el desarrollo y el futuro de los niños, y lo más preocupante es que muchos casos se detectan demasiado tarde, alertó.
A juicio de Phuong Thuy, una de las razones importantes del aumento de la miopía es el cambio en el entorno y los hábitos de vida de los niños modernos.
Mientras hace muchos años pasaban la mayor parte del tiempo jugando al aire libre, hoy en día pasan la mayor parte del tiempo encerrados entre cuatro paredes y rodeados de dispositivos tecnológicos, señaló.
La luz natural, explicó, es un factor particularmente importante para el desarrollo ocular. Cuando los niños realizan actividades al aire libre, sus ojos se exponen a una fuente de luz de muy alta intensidad, estimulando la retina para que libere dopamina, una sustancia natural que previene el crecimiento excesivo del eje ocular, causa directa de la miopía.
En cambio, los entornos interiores de aprendizaje y vida cotidiana suelen tener una intensidad lumínica mucho menor que la luz natural, lo cual reduce los niveles de dopamina y permite que el globo ocular se alargue y aumente el riesgo de miopía, abundó.
Por otra parte, los oftalmólogos recuerdan que los niños hoy pasan largos periodos de tiempo mirando objetos de cerca, ya sea estudiando, leyendo o usando teléfonos inteligentes y otros dispositivos electrónicos, y ello obliga al cristalino a trabajar continuamente, lo que eventualmente transforma la pseudomiopía en miopía verdadera.
Según Phuong Thuy, la medida más importante para proteger la vista de los niños es aumentar el tiempo de actividad al aire libre a al menos dos horas diarias, ya que la luz natural (incluso en días nublados) ayuda a reducir el riesgo de desarrollar miopía y favorece la salud ocular.
Mientras, por otro lado, se debe evitar el tiempo frente a las pantallas a niños menores de dos años, limitarlo a un máximo de una hora al día y con supervisión de los padres para los menores de dos a cinco años, y para los mayores de seis éste debe tener límites claros, equilibrando el aprendizaje en línea con el entretenimiento.
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