El turismo en vehículos ligeros como paramotores, ultraligeros y alas delta está registrando un boom sin precedentes, impulsado por la mejora en los sistemas de seguridad (paracaídas balísticos).
La Federación Aeronáutica Internacional (FAI) reporta un aumento del 40 por ciento en las licencias de piloto deportivo en Europa.
«No se trata de ir rápido, se trata de sentir el viento, de volar como un pájaro. Hemos sustituido el ruido de los motores por motores eléctricos silenciosos en muchos modelos», comenta la instructora alemana Hannah Schmidt, que opera desde la cordillera de los Alpes.
Destinos como el Valle de la Muerte (Estados Unidos), los fiordos noruegos y el desierto de Atacama son los favoritos.
Las agencias están ofreciendo paquetes combinados de «glamping» y vuelo al amanecer, aunque la regulación es estricta.
La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) está preparando una nueva normativa para 2027 que homogeneizará los requisitos médicos, lo que algunos ven como un freno al crecimiento, pero otros como un paso necesario para la profesionalización.
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