El último balance oficial de la entidad expone que el sismo provocó deslizamientos de tierra, derrumbes y cortes de energía que afectaron a unas 864 mil viviendas.
Según el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología, el epicentro del evento se localizó frente a la costa de Maasim, en la provincia de Sarangani, isla de Mindanao, a 33 kilómetros de profundidad.
En Sarangani, un deslizamiento sepultó varias casas y causó 14 muertes, mientras en General Santos, ciudad portuaria de más de 700 mil habitantes, los daños a la propiedad superan los mil millones de pesos (unos 16,2 millones de dólares).
Las operaciones en el aeropuerto internacional local quedaron restringidas a vuelos humanitarios, militares y gubernamentales hasta el 11 de junio.
El Departamento de Educación reportó que más de ocho mil 600 escuelas resultaron afectadas y se encuentran interrumpidas las clases de más de cuatro millones de estudiantes y 150 mil docentes.
Las autoridades mantienen labores de rescate y asistencia en las zonas más golpeadas, en medio de algunas réplicas de menor intensidad.
Por su parte, el presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., ordenó la suspensión de clases y pidió a la población extremar precauciones en áreas vulnerables.
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