Los azules necesitaban, sí o sí, imponerse ante la Universidad de Concepción, pero su director técnico, el argentino Fernando Gago, no encontró la forma de ordenar sus tropas frente a un equipo que lucha por mantenerse en la liga mayor.
El partido se puso cuesta arriba desde el principio, cuando al minuto dos el defensor Bianneider Tamayo derribó a Jeison Fuentealba dentro del área y el árbitro Diego Flores marcó penalti.
Fue el propio Fuentealba, paradójicamente formado en la Universidad de Chile, quien cobró el castigo y marcó el 1-0.
Poco después, al 16’ Rogelio Funes sirvió un buen pase al incombustible panameño Cecilio Waterman, quien eludió a dos defensas y puso el 2-0.
A partir de allí el choque tuvo el mismo guion, los azules empeñados en ataques infructuosos y los de la capital del Biobío resistiendo mientras transcurrían los minutos.
Cuando todo parecía agotado, el partido de pronto se encendió y no sólo metafóricamente.
En el sector del público capitalino comenzaron a quemar bombas pirotécnicas que llevaron al juez Flores a detener las acciones mientras el humo se despejaba.
Cuando se reinició el juego, Javier Altamirano lanzó un potente disparo que dio en el marco de la U. de Concepción y el rebote fue aprovechado por Matías Zaldivia que anotó para los capitalinos justo al minuto 90.
Pero no todo terminó allí, pues al 94’ el guardameta local, Jorge Broun, recibió doble tarjeta amarilla por demorar el juego y fue expulsado de la cancha, dejando a Waterman en papel de portero con un cuadro azul al ataque para buscar al menos la igualada.
Sin embargo, la U. de Chile no supo aprovechar la doble ventaja de tener un hombre más sobre la cancha y un arquero rival improvisado y al minuto 90+12 el juez central dio por finalizadas las acciones.
Con la victoria, los de Concepción salieron de zona de descenso y los azules quedaron a la espera del resultado entre Colo Colo y Audax Italiano.
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