Precisa que el mundial “parece ser el menos deportivo, el más contaminado por la política y los negocios”, de lo que muestra una serie de hechos que caracterizan al torneo.
“Entradas a precios astronómicos, prohibición del ingreso a Estados Unidos a un árbitro somalí, revisiones migratorias a mansalva contra jugadores de Uzbekistán, Senegal y otros países; jugadores iraníes que tienen que dormir en México, por temor a no ser bien recibidos en tierras norteamericana”, detalla.
Escobar plantea que pensar, como dicen algunos comentaristas deportivos, que “el fútbol es sólo fútbol y no política” es una ingenuidad suprema.
“No hay deporte más político que fútbol. Un país organiza este magno certamen para posicionarse globalmente, para poner en escena lo que en el juego de las Relaciones Internacionales se llama ‘poder blando’”, explica.
Escobar añadió a lo anotado que el mundial con sede en Estados Unidos, México y Canadá producirá una enorme huella de carbono, debido a los desplazamientos en avión entre las tres sedes, con el agregado de que varios partidos se jugarán en medio de un calor extremo.
“Era lo esperable en tiempos de un negacionista del cambio climático, como Trump, quien también ha enviado a la amenazante ICE (policía migratoria) a los estadios.
“En suma, la mayor fiesta del fútbol, ese deporte que tiene una cuota innegable de belleza y heroísmo, está sufriendo la impronta de un tiempo marcado por la discriminación y la soberbia·, asevera.
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