Deschamps, quien asumió la selección nacional de fútbol en 2012, después de acumular lauros apreciables como jugador, logró en ese entonces reagrupar las fuerzas, tras una humillación en la Copa del Mundo de Sudáfrica, en 2010.
Para ello contó entonces con figuras como Antoine Griezmann, Paul Pogba y Kylian Mbappé que llevaron al equipo nacional a frotar el cetro del Mundial organizado en Rusia, en 2018, y lograr así esa hazaña por segunda ocasión en la historia.
El director técnico espera echar garra a su conocida estrategia, a menudo objeto de críticas por muchos, de ser un hombre pragmático y poco espectacular, pero con resultados, tal como pareció funcionar en el estadio ruso Luzhniky.
Para esta ocasión, el propio Deschamps considera que esta jornada las altas temperaturas serán al menos un jugador más en la cancha del MetLife Stadium de East Rutherford, en el estado de Nueva Jersey.
Aunque para las tres de la tarde en Estados Unidos se pronostican 24 grados centígrados, una temperatura aceptable para el plantel galo, la sensación de calor sería de 30 grados, lo cual empeora con el paso del partido, comenta Le Monde.
De hecho, después de Túnez, Francia se considera el otro equipo de esta Copa del Mundo con tres sedes que más expuesto estará a las altas temperaturas, estima el canal France 24.
Hace unos días, tras los primeros entrenamientos, Les Bleus mostraron preocupación por el calor sofocante de la zona, destaca la televisora gala.
Esto, alegan en ese medio de prensa, también puede incidir en los partidos del 22 de junio, contra Irak a las 17:00, hora local, en Filadelfia (Pensilvania), y el duelo ante Noruega el 26 de junio, con inicio a las 15:00, en Boston (Massachusetts).
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