En conferencia de prensa tras concluir la visita del mandatario de Burundi y actual presidente de la Unión Africana, Évariste Ndayishimiye, el jefe de Estado congoleño señaló que el objetivo de ese desplazamiento es evaluar la evolución de la epidemia y supervisar las medidas de respuesta sobre el terreno.
Tshisekedi comentó que la reunión con el Grupo de Trabajo Nacional para la Lucha contra el Ébola permitió revisar la situación epidemiológica y las acciones implementadas, pero este viaje será una oportunidad para chequear personalmente lo que acontece.
“Mi compromiso es total”, afirmó e hizo hincapié en la necesidad de fortalecer la cooperación regional y la solidaridad entre los estados africanos ante las emergencias sanitarias.
Desde el 15 de mayo, en que fue declarada la epidemia en la RDC, hasta el 21 de junio, el ébola se ha propagado de la provincia de Ituri, a Kivu Norte y Kivu Sur, con mil 48 casos confirmados y 267 fallecimientos, según datos del Ministerio de Salud congoleño.
A pesar de que este brote es provocado por la cepa Bundibugyo del virus, para la que no existen tratamiento aprobado ni vacunas, 112 personas se han recuperado y la tasa de letalidad se mantiene en un 25,5 por ciento.
Se intensifican las labores de vigilancia, con la investigación del 100 por ciento de las alertas y el examen del 97 por ciento de los viajeros en los puntos de entrada; sin embargo, el rastreo de contactos todavía no alcanza la cifra deseada, pues está al 70,8 por ciento, cuando debería ser de alrededor del 95 por ciento.
Los centros de tratamiento acogen a 371 pacientes y la provincia de Ituri continúa acumulando la mayor cantidad de casos, en tanto Kivu Sur no ha registrado nuevos contagios desde el 26 de mayo.
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