París, 13 jul (Prensa Latina) El partido Francia-España está plagado de coincidencias: fiesta nacional en Francia, decenio de una tragedia en Niza, 19 años de Lamine Yamal hoy y desafíos de Les Bleus de dejar atrás la “mala suerte”.
Así el niño Yamal festeja en Estados Unidos un año más de vida, mientras que en París, miles de personas asisten esta noche al primer día del tradicional festival por la Fiesta Nacional (toma de la Bastilla), bajo custodia de cuatro mil policías, indicó Le Monde.
La canícula llevó a las autoridades galas a retrasar el comienzo de los conciertos previstos para la noche, para evitar el efecto de las temperaturas en las aglomeraciones, antes del esperado espectáculo de los fuegos artificiales, lanzados desde la Torre de Eiffel.
Para mañana la coincidencia persiste, cuando un público inspirado en las celebraciones en París será la envidia de quienes en Niza recordarán a los 86 fallecidos y más de 400 heridos, tras el atropello por un camión cuando celebraban la fiesta nacional, en 2016.
En el estadio de Dallas, donde se enfrentará La Roja con Les Bleus, el presidente Emmanuel Macron adelantó que tuvo el permiso de la FIFA para pedir un minuto de silencio antes del partido por la tragedia de Niza.
Al mismo tiempo, el once francés jugará en el mismo día de la celebración más importante de su país, algo que podría servir en serio como inspiración.
Los asuntos concretos
Como afirma el DT galo, Didier Deschamps, “los detalles no nos harán ganar el Mundial, pero si nos pueden llevar a perderlo”. Aunque algunos detalles son relevantes.
De acuerdo con el diario Le Figaro, quizás detalles como el descanso de las dos selecciones se deben tomar en cuenta a la hora de situar posibilidades ante las exigencias de esta etapa de la Copa del Mundo que llega ahora a su nivel máximo.
Así, el equipo francés contó con la ventaja de mantener la misma sede de Boston, desde su llegada a Estados Unidos el 10 de junio, mientras que España debió jugar en Guadalajara, Los Ángeles y Dalla, hasta decidir el abandono de su base en Tennessee.
Esa actividad extra de movimiento representó un recorrido de 12 mil kilómetros para los ibéricos, contra los tres mil de los galos, lo cual significó permanecer 23 horas en avión para los pupilos de Luis de la Fuente y solo ocho para los de Deschamps, destaca Le Figaro.
Además, Les Bleus abrió la serie de cuartos de final y ganó con ello un día más de descanso para el partido de mañana que pondrá a prueba la capacidad de los galos de dejar atrás la mala suerte de la semifinal de la Eurocopa de 2024, con un 2:1 que le valió muchas lágrimas.
La suerte está echada
En Dallas, el DT francés mantiene la estrategia que le dio buenos resultados en este mundial, con un 4-2-3-1 que busca dar riendas sueltas a la estrella emergente Michael Olise.
La inspiración vino después del inmovilismo de hace dos años ante España, tras lo cual anunciaron su salida de la selección los históricos Olivier Giroud y Antoine Griezmann, para poner fin a una era del fútbol galo, recuerda el canal de televisión BFMTV.
Meses más tarde, en un partido de la Liga de Naciones ante Bélgica, Deschamps puso a prueba al joven Olise, quien mostró en la cancha que era la pieza perdida del esquema deseado por el DT galo.
De esa forma, Deschamps logró más libertad de actuación de Dembélé por los flancos para dar más alternativas tácticas en un mismo ataque cuando es necesario. A ese esquema se suma a menudo Desire Doué.
La prueba de Dallas es casi una final adelantada de la Copa del Mundo y un eventual duelo de dos estrellas emergentes que hasta ahora no lo demostraron todo en este evento mundialista de tres sedes, pudiera cambiar la tónica del partido.
Como ha jugado Les Bleus en este Mundial, pocos son los que se atreven a dar pronósticos del partido. Resulta más tranquilo hablar de las coincidencias de mañana, al menos esas se ven más seguras.
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