De acuerdo con la revista Environment International fueron analizados los datos de tres mil 251 niños, y relacionados con las temperaturas registradas desde la gestación hasta los ocho años y medio con resonancias magnéticas realizadas a los 10 y a los 14 años para evaluar la evolución de distintas estructuras cerebrales.
Los investigadores identificaron como «periodo de mayor vulnerabilidad el embarazo y los cinco primeros meses de vida y observaron que la exposición a una temperatura media mensual de 20,5 grados durante esa etapa se asociaba con un crecimiento más lento del tálamo entre los nueve y los 15 años, mientras que no detectaron asociaciones con el frío».
El estudio puntualiza que a medida que las temperaturas globales siguen aumentando, adoptar medidas para reducir la exposición al calor durante el embarazo y los primeros meses de vida podría desempeñar un papel importante.
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