En ese sentido, ponderó la labor que desarrollan las instituciones públicas, el sector privado, el ámbito académico, la cultura, el deporte y la sociedad civil.
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, clausuró el acto de presentación del texto.
Al respecto, Albares resaltó que “la diplomacia del siglo XXI no puede limitarse a las relaciones entre Gobiernos y debe dirigirse también a las personas”.
Igualmente, insistió en la importancia de contar con esta Estrategia en un contexto como el actual, que se caracteriza por el auge de narrativas que cuestionan los fundamentos del orden internacional basado en reglas.
Asimismo, incidió en la problemática de la desinformación, que se ha convertido en un instrumento de poder. En este escenario, el ministro señaló que “el país que no cuenta su propia historia corre el riesgo de que otros la cuenten por él”.
El documento adoptado este jueves se presenta en un contexto internacional marcado por la competencia geopolítica, la aceleración tecnológica y la creciente importancia de las percepciones y narrativas en las relaciones internacionales, apuntó la Cancillería.
La estrategia busca reforzar la capacidad de España para dialogar con las sociedades de otros países, proyectar sus valores e intereses y consolidar su influencia global.
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