Ese dato confirma que el país despierta un interés creciente y que tenemos una oportunidad que debemos saber cuidar, subrayó el funcionario en una columna de opinión publicada en el estatal Diario de Centroamérica.
En 2025, detalló, el turismo generó 51,8 mil millones de quetzales (casi siete mil millones de dólares), equivalentes al 5,4 por ciento del producto interno bruto (PIB), y sostuvo 556 mil empleos.
Para el presente periodo anual, amplió, su contribución podría alcanzar 55 mil millones de quetzales (poco más de siete mil millones de dólares), cerca del 5,6 por ciento del PIB.
El informe más reciente del Consejo Mundial de Viajes y Turismo estima que esta nación puede generar 130 mil empleos adicionales durante la próxima década, remarcó.
Estos números demuestran que el rubro puede convertirse en un verdadero motor de desarrollo económico y social, aseveró Whitbeck.
Pero para aprovechar plenamente ese potencial necesitamos actualizar el marco jurídico que lo regula y modernizar la Ley Orgánica del Inguat, una normativa creada hace casi seis décadas para una realidad completamente distinta, insistió.
La distancia entre la ley y la realidad actual genera limitaciones y obstáculos donde necesitamos agilidad, inversión, coordinación y nuevas oportunidades, expuso.
Por eso, consideró, modernizarla no es simplemente actualizar normas sino darle al turismo las herramientas que necesita para crecer al ritmo del país y del mundo.
Durante los últimos meses –contó- dialogamos con representantes del sector para construir una propuesta de reforma, la cual fue acogida por la Comisión respectiva del Congreso.
El desarrollo turístico no puede empezar de nuevo cada cuatro años. Necesitamos una visión que trascienda gobiernos y permita pensar dónde queremos que esté Guatemala dentro de 10, 20 o 30 años, concluyó el director general del Inguat.
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