Las estadísticas del Ministerio del Interior muestran que la violencia se mantiene en niveles elevados pese a las medidas adoptadas por el Gobierno para enfrentar al crimen organizado y a la aplicación de estados de excepción en distintas zonas del país.
Las muertes violentas se concentran principalmente en la región litoral, donde operan mayormente las organizaciones vinculadas al narcotráfico y otras actividades del crimen organizado.
La provincia de Guayas encabeza las estadísticas con dos mil 28 muertes violentas en los primeros siete meses del año, seguida de Manabí, con 705; El Oro, con 634; y Los Ríos, con 558.
En la sierra, la provincia de Pichincha, donde se encuentra Quito, acumuló 165 homicidios en el mismo periodo, mientras Esmeraldas, en la frontera norte, registró 196 casos.
De acuerdo con las cifras, el número total de asesinatos este año solamente es superado por los ocurridos en 2025, cuando hubo cinco mil 295 casos.
Ante la crisis de seguridad, en enero de 2024 el presidenta Daniel Noboa declaró la existencia de un conflicto armado interno, lo cual permitió a los militares sumarse a las acciones de seguridad, sin embargo la crisis persiste, mientras analistas advierten que la militarización por sí sola no resuelve el problema.
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