Según una nueva revisión del Plan de Respuesta de ese organismo, se requieren 148,1 millones de dólares para responder a la emergencia y garantizar alimentos, alojamiento, atención médica, agua, educación y servicios de protección a 671 mil ciudadanos en las zonas más afectadas, entre ellas, Risaralda, Valle del Cauca, Chocó y Caldas.
El sismo dejó más de 300 fallecidos, 426 desaparecidos, 4500 heridos, 134 mil 342 viviendas dañadas, 29 mil 554 destruidas y 267 edificios colapsados.
Los equipos humanitarios ya están desplegados en varias de las zonas, pero el acceso sigue siendo desigual. Más de 400 carreteras resultaron afectadas y en las áreas rurales y más remotas, esos daños se suman a dificultades logísticas que ya existían antes del terremoto, apuntó la ONU.
Además, alertó que las fuertes lluvias registradas en lugares como Quibdó, Buenaventura y Pereira complejizan la situación de quienes duermen en albergues, escuelas, iglesias, edificios públicos o espacios abiertos.
También preocupa la propagación de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres indicó que sufrieron daños 303 centros de salud, tres mil 443 instituciones educativas y tres mil 905 centros comunitarios.
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