Uno de los debates que sacudió al país involucró al ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, quien se tomó un día de asueto en la playa, justo cuando miles de familias duermen en carpas o al aire libre debido a los daños ocasionados por el sismo de 7,4 grados.
El titular fue captado en Santa Marta en ropa de baño el pasado fin de semana en compañía de sus parientes, lo cual desató una ola de indignación.
En un intento por justificar su comportamiento, argumentó que su esposa e hijos viven en otra ciudad y aprovechó el espacio para estar con ellos, pero las críticas solo se intensificaron.
Posteriormente pidió disculpas al reconocer que las imágenes conocidas pudieron resultar insensibles para quienes atraviesan momentos difíciles por el sismo.
Pese a las excusas, el partido progresista Pacto Histórico solicitó agendar formalmente el debate de moción de censura, un mecanismo que en principio busca evaluar el desempeño del funcionario para una eventual destitución. Los congresistas exigen que demuestre documentalmente la aseveración de Beltrán de que no desatendió sus funciones mientras estaba en Santa Marta.
También fue objeto de críticas el acto de repartición, por el propio De la Espriella, de balones de fútbol marcadas con el logo del partido del jefe de Estado en Buenaventura, una de las localidades más golpeadas por el sismo y también una de las más pobres del país.
En un video que circula en redes sociales se escucha a un hombre dirigirse al mandatario.
“Señor presidente, un consejo le brindo yo: que se ponga la mano en el corazón y traiga cosas de construcción. Lo que necesitamos es techo, necesitamos ayuda, no balones”, le dice el bonaverense.
Activistas reprocharon que se utilizara un momento de vulnerabilidad para hacer lo que calificaron como un acto de proselitismo y campaña política.
De la controversia no escapó el ministro del Interior, Rodrigo Lara, que habría dejado entrever que para él resultó más perjudicial la pérdida de la infraestructura escolar que las víctimas mortales.
“A mí lo que más me ha dolido, más que los fallecidos y los heridos, es la destrucción de los colegios. Tuvimos un colegio nuevo, bonito, en el Chocó, en Unión Panamericana, destruido. El problema es que reconstruir esos colegios toma tiempo”, declaró ante varios periodistas.
Decenas de internautas calificaron la expresión como una muestra de insensibilidad con las familias de los fallecidos y de desconexión del nuevo gobierno con la situación del país.
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