De acuerdo con comunicado de la institución científica, la exposición repetida al alcohol durante la adolescencia altera la comunicación entre los astrocitos, células cerebrales cada vez más reconocidas por su papel en la señalización neuronal.
También afecta las sinapsis, diminutos puntos de contacto donde las neuronas se comunican entre sí, y el hipocampo, una región importante para el aprendizaje y la memoria.
Los cambios se mantienen incluso tras periodos prolongados de abstinencia y se asocian con alteraciones del comportamiento relacionado con el miedo en la edad adulta.
El equipo subraya que a partir de estos estudios, se desea aumentar la concienciación pública y desarrollar nuevos enfoques terapéuticos para aliviar las consecuencias a largo plazo del consumo compulsivo de alcohol en la adolescencia.
Los científicos plantean la posibilidad de dirigir futuras terapias a la función de los astrocitos, que pueda ayudar a abordar algunos de los efectos conductuales persistentes asociados con la exposición a este flagelo y el consumo de sustancias.
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