El viajero que llega a China ya no se conforma con la visita exprés a la Gran Muralla. Busca sumergirse en la cultura.
En Hainan, los turistas participan en la recolección de té y aprenden los secretos de su ceremonia; en Chengdu, algunos se convierten por un día en cocineros de Sichuan.
En Hebei, el turismo de salud y bienestar (con la medicina tradicional china como protagonista) atrae cada vez a más visitantes.
Las plataformas de viajes reflejan esta tendencia: los pedidos de entradas para lugares con experiencias auténticas, como la ciudad de Zhangjiajie, han crecido un 93,69 por ciento este verano, tal y como indican las estadísticas oficiales.
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