De acuerdo con un comunicado de la legación diplomática, la iniciativa representa una violación del principio de una sola China que constituye la base política de las relaciones bilaterales.
Asimismo, recordó que Panamá estableció relaciones diplomáticas con Beijing en junio de 2017, tras romper sus vínculos oficiales con Taiwán, decisión que, según la legación, ha sido respetada por los sucesivos gobiernos de la nación istmeña.
La reacción diplomática se produjo pocas horas después de la conformación del nuevo grupo parlamentario, integrado por diputados de distintas bancadas políticas y legisladores independientes, con el propósito declarado de promover intercambios con el Yuan Legislativo de Taiwán.
Entre las áreas contempladas figuran comercio, tecnología, innovación, agrotecnología y transferencia de conocimientos.
La iniciativa recibió además respaldo público del congresista republicano estadounidense Mario Díaz-Balart, en un contexto marcado por la creciente disputa de influencia entre Estados Unidos y China en Panamá, particularmente en torno al Canal y otros sectores considerados estratégicos.
La víspera, el presidente José Raúl Mulino dejó clara la posición de su administración al afirmar que los acercamientos, viajes e intercambios realizados por diputados panameños con Taiwán no constituyen una decisión del Gobierno ni cuentan con el aval del Órgano Ejecutivo.
A través de su cuenta en la red social X, el mandatario deslindó así al Ejecutivo de las gestiones desarrolladas por legisladores panameños con representantes taiwaneses.
La controversia vuelve a colocar en el centro del debate las relaciones entre Panamá y China, establecidas hace nueve años, así como el alcance de las actuaciones internacionales de los diputados y su eventual repercusión sobre la política exterior del país.
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