El pronunciamiento afirma que la crisis estructural y orgánica del capitalismo se expresa en niveles inéditos de desigualdad, degradación ambiental, las guerras y el peligro nuclear como amenazas crecientes.
Señala que Estados Unidos, «potencia imperialista en declive relativo, con el gobierno de Donald Trump, aumenta su agresividad, particularmente hacia Nuestra América», y «tiene como centro a Cuba».
Refiere el informe con el que la isla caribeña actualizó los impactos del bloqueo, con miles de pacientes, niños incluidos, a la espera por cirugías por falta de insumos médicos.
Indica al respecto que los efectos del cerco aumentaron la mortalidad infantil en la isla caribeña.
Menciona que la Relatora Especial sobre medidas coercitivas unilaterales en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU presentó un informe que califica de ilegal y violatorio al bloqueo y reclama que se levante.
La declaración rechaza las presiones de Washington para exigir la expulsión de la brigada oftalmológica cubana que ha devuelto la visión a miles de uruguayos.
Reafirmamos nuestra solidaridad con Cuba y nos comprometemos para, junto con el Frente Amplio y el movimiento popular, hacerla más amplia y concreta, subraya el documento.
Sostiene que Uruguay debe rechazar la injerencia y el intervencionismo de Washington que se manifiesta también en las elecciones en Brasil, “cruciales para nuestro pueblo hermano y todo el continente”.
Los comunistas uruguayos repudian la continuidad del genocidio en Gaza y sostienen que “la defensa de la paz y el antimperialismo son un imperativo ético y una necesidad para nuestros pueblos”, cuando “está en juego nuestra soberanía”, advierte la declaración del Comité Central del PCU.
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