Desde la Plaza San Roque, la multitud avanzó hacia el centro de la ciudad entre banderas, carteles y consignas que se repetían a lo largo de la marcha: “Noboa, respeta, con Cuenca no te metas” y “¡Fuera Noboa, fuera!”.
Campesinos, indígenas, estudiantes, trabajadores y habitantes de diversas regiones del país volvieron a ocupar las calles para reclamar la protección del agua y de los páramos, como mismo hicieron hace exactamente un año en rechazo al proyecto minero Loma Larga que afectaría el páramo Kimsakocha.
El nombre de la marcha, “Quinto Río”, alude precisamente a sus participantes, que se consideran un río más de los cuatro que atraviesan Cuenca y forman parte de la identidad de la ciudad.

Entre quienes encabezaron la caminata estuvo Lauro Sigchas, presidente de la Federación de Organizaciones Indígenas y Campesinas del Azuay (FOA), quien recordó que las comunidades llevan más de tres décadas movilizándose por la defensa del agua.
“Nosotros venimos 30 años y más en esto, en marchas, en caminatas, en paros, en movilizaciones. No nos hemos cansado, seguimos caminando”, dijo en entrevista con Prensa Latina durante la movilización.
Para el dirigente, el reclamo trasciende a las comunidades rurales porque los páramos constituyen una fuente de agua para todos.
Uno de los principales puntos de la protesta es Kimsakocha, una zona de páramo de Azuay donde las organizaciones rechazan la actividad minera y consideran insuficientes las medidas adoptadas por el Gobierno para impedirla.
El Ejecutivo afirmó que el proyecto minero Loma Larga no continuará después de la revocatoria de su licencia ambiental, pero los manifestantes consideran que mientras las concesiones permanezcan vigentes el riesgo no ha desaparecido.

“Ellos nos quieren engañar con una revocatoria de la licencia mal hecha. Esa revocatoria simplemente en cualquier momento pueden expedir una nueva licencia para la explotación”, afirmó Sigchas.
Desde la parroquia Tarqui Victoria del Portete llegó a la urbe austral Carmen Luisa Pérez Arévalo, indígena kichwa, que al conversar con esta agencia resumió el reclamo de las comunidades: “Por el agua, por la vida, por nuestros territorios”.
En varios carteles durante la manifestación se repetía que “El agua vale más que el oro”.
Luis Corral, del Frente Nacional Antiminero, dijo a Prensa Latina que el “catastro minero” está cerrado desde el 2016, pero el Gobierno actual lo abrió nuevamente para entregar nuevos derechos del subsuelo ecuatoriano a empresas nacionales y extranjeras.
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