En una entrevista publicada este miércoles por el diario la Repubblica, Schlein calificó el proyecto de “ley trampa” y sostuvo que fue elaborado y refrendado por la mayoría gubernamental sin incorporar las principales propuestas de la oposición.
La dirigente del PD cuestionó especialmente el premio de mayoría previsto en el nuevo sistema y afirmó que, a su juicio, podría alterar el equilibrio entre los poderes del Estado.
También criticó la obligatoriedad de indicar antes de las elecciones al candidato a primer ministro de cada alianza. En su opinión, tal disposición condicionaría las prerrogativas del presidente de la República.
Otro de los puntos que cuestionó es la combinación de listas con cabezas bloqueadas y la eliminación de la alternancia de género en determinadas posiciones de las candidaturas.
“No está prevista para los candidatos principales, aquellos que tienen un escaño garantizado; la han abolido. En teoría, todos podrían ser hombres. Ya lo he dicho: no nos sirve una primera ministra que no ayude a otras mujeres”, expresó.
Schlein sostuvo que esas disposiciones podrían reducir el número de parlamentarios elegidos directamente por los votantes y aumentar el peso de las designaciones partidistas.
La dirigente rechazó además el aumento de las firmas exigidas a las nuevas formaciones políticas para poder presentarse a las elecciones y cuestionó la modificación de los colegios electorales en el exterior.
Asimismo, rechazó el argumento de la mayoría parlamentaria de centroderecha de que los cambios buscan garantizar una mayor estabilidad gubernamental.
Refirió que estabilidad y representación deben mantenerse en equilibrio y que el nuevo mecanismo puede concentrar un volumen considerable de escaños en la coalición vencedora.
La secretaria del PD cuestionó igualmente que la reforma constituya una prioridad para Italia y señaló entre los problemas que, según su valoración, deberían ocupar la agenda parlamentaria el costo de vida, los salarios, el precio de la energía y las dificultades de crecimiento económico.
«Mientras los italianos cuentan los libros de texto que pueden comprar para sus hijos, Meloni cuenta los escaños», subrayó en sus declaraciones a La Repubblica.
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