Durante una reunión de seguridad, Aoun advirtió que no se tolerarán acciones destinadas a alterar el orden público o socavar la estabilidad, según un comunicado de la Presidencia libanesa.
El mandatario solicitó aumentar el despliegue de las Fuerzas de Seguridad Interna, la Seguridad General y la Seguridad del Estado en las aldeas y ciudades del sur no ocupadas por Israel, con el propósito de brindar tranquilidad a los residentes y facilitar su acceso a los servicios administrativos.
Asimismo, insistió en la aplicación estricta de las leyes, la prevención de exhibiciones armadas y la confiscación de armamentos y municiones. También reclamó medidas preventivas para evitar incidentes que puedan comprometer la seguridad nacional.
Aoun señaló que la situación actual exige una elevada preparación y coordinación entre los organismos militares y de seguridad, así como un intercambio constante de información y una evaluación precisa de los acontecimientos, a fin de evitar duplicaciones de funciones y conflictos de jurisdicción.
El jefe de Estado también instó a impedir que la crisis económica sea aprovechada de manera que genere nuevos problemas de seguridad.
Estas directrices se producen en medio de las consecuencias del enfrentamiento con Israel, iniciado el 2 de marzo, que causó miles de muertos y heridos, según la información difundida.
Pese a la firma de un acuerdo marco entre Beirut y Tel Aviv, bajo auspicios estadounidenses el 26 de junio, Israel mantiene operaciones contra el territorio libanés y continúa ocupando zonas del país.
El entendimiento contempla una retirada gradual israelí de los territorios ocupados, el despliegue del Ejército libanés en esas áreas y el desarme de Hizbulah.
A esos desafíos se suma la crisis económica y financiera que afecta a Líbano desde 2019, marcada por la depreciación de la libra libanesa frente al dólar y las presiones sobre las instituciones militares y de seguridad.
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