Mediante un reporte divulgado este lunes, la organización privada que funciona como un centro de pensamiento recordó que al cierre de diciembre pasado ese rubro aportó el 18,7 por ciento del producto interno bruto (PIB).
Sin embargo, puntualizó, el Banco Central refiere un 5,5 para el actual 2026. Expuso además que la nación tiene la macroeconomía más ordenada de la región y una de las bases productivas más rezagadas.
Crece cerca de cuatro por ciento al año con deuda de 27 por ciento del PIB, pero el alza descansa en remesas y consumo, no en inversión, y el modelo se está agotando, señaló.
El Fondo Monetario Internacional proyecta que el peso de la recepción de los envíos monetarios familiares desde el exterior caerá casi cuatro puntos hacia 2030, describió.
La pregunta para los próximos tres años ya no es si este territorio centroamericano es estable, sino qué va a reemplazar a las remesas como motor, acotó Fundesa.
Llamó a fortalecer otras fuentes de actividad productiva, porque buena parte de ese primer rubro actual financia el consumo actual que sostiene el aumento.
Remarcó también que este ritmo de expansión resulta insuficiente para absorber a los jóvenes que ingresan al mercado laboral, lo que mantiene el desafío de generar más oportunidades de empleo.
En esa materia, acotó, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social alcanzó 1,81 millones de cotizantes en julio pasado. Sin embargo, alrededor del 65 por ciento de las personas ocupadas continúa trabajando en el sector informal.
Mencionó la baja ejecución de la inversión pública, con la efectiva situada entre el 1,5 y el 1,6 por ciento del PIB.
La infraestructura es actualmente la restricción más visible al incremento económico y la que más rápido podría aflojarse, consideró Fundesa.
La red vial suma 18 mil 152 kilómetros, de los cuales solo siete mil 578 están pavimentados; 58 por ciento es terracería y cerca de la mitad de la red está en estado crítico, recordó.
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