En conferencia de prensa celebrada en la sede diplomática cubana en Roma, el diplomático destacó que el debate y la votación del proyecto tendrán lugar mañana y pasado, 28 de octubre, en un contexto marcado por el recrudecimiento de esa política y las presiones de Washington sobre otros Estados miembros de la ONU para que modifiquen sus posiciones tradicionales.
Cepero llamó la atención sobre el despliegue del Gobierno de Washington y, en particular, de su Departamento de Estado, dirigido a presionar a numerosos países para que voten contra la resolución cubana.
Denunció que esas acciones pretenden alterar decisiones soberanas adoptadas durante décadas y subrayó que coinciden con el endurecimiento del cerco económico y energético contra Cuba, que obstaculiza el comercio y la llegada de suministros esenciales.
Señaló que la votación constituye un tema de interés para toda la comunidad internacional, pues no se limita a las relaciones entre Washington y La Habana, sino que concierne al respeto de la Carta de las Naciones Unidas, la igualdad soberana de los Estados y las normas del derecho internacional.
En tal sentido, se refirió a las consecuencias extraterritoriales del bloqueo, que afectan a empresas, ciudadanos y gobiernos de terceros países, y cuestionó que las leyes estadounidenses pretendan imponerse fuera de su jurisdicción.
El jefe de la misión diplomática cubana advirtió sobre el impacto del cerco energético, reforzado mediante amenazas y sanciones que dificultan la importación de combustibles, así como el transporte de piezas, paneles solares y baterías destinados a la generación eléctrica.
Explicó que esas restricciones agravan los apagones y repercuten directamente en la vida cotidiana de la población, el suministro de agua, la conservación de alimentos y el funcionamiento de hospitales y otros servicios esenciales.
Entre las consecuencias más graves, mencionó las dificultades para garantizar el funcionamiento continuo de equipos médicos, atender a pacientes que requieren intervenciones quirúrgicas o hemodiálisis y asegurar el acceso oportuno a medicamentos.
El embajador también hizo referencia al aumento de la mortalidad infantil en Cuba, cuya tasa pasó de cuatro por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025, según las cifras citadas en su intervención.
Al abordar el escenario internacional, afirmó que Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos y reiteró que su país desea vivir en paz, al tiempo que manifestó su rechazo hacia las declaraciones de Washington que presentan a la nación caribeña como un peligro para su seguridad.
Cepero sostuvo que el examen de la resolución debe entenderse como parte del mandato de Naciones Unidas de preservar la paz, defender la solución pacífica de las controversias y garantizar la integridad territorial y la soberanía de los Estados.
En ese sentido, instó a la comunidad internacional a defender el multilateralismo y evitar que las medidas coercitivas unilaterales se conviertan en un precedente aplicable contra otras naciones.
El diplomático trasladó además su agradecimiento por las numerosas muestras de solidaridad recibidas de sectores de la sociedad italiana, organizaciones civiles, fuerzas políticas y representantes de instituciones regionales y nacionales.
Reiteró su confianza en que la mayoría de los Estados miembros respaldará la resolución y reclamará el fin de una política que calificó de castigo colectivo contra el pueblo cubano.
La votación del miércoles será la trigésima cuarta ocasión en que la Asamblea General de la ONU examine el proyecto de resolución cubano sobre la necesidad de poner fin al bloqueo, vigente desde hace más de seis décadas y rechazado reiteradamente por la comunidad internacional.
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