La fuga del excandidato presidencial brasileño a través de la frontera argentina al filo de la medianoche del lunes 26 con coordinación y amparo del gobierno del presidente Javier Milei desató en círculos políticos y medios de prensa un escándalo, que incluye hasta denuncias contra el mandatario.
Desde allí voló a Miami en un jet privado de la empresa Baires Fly SA junto con su esposa y dos hijas, con escala en Guayaquil, Ecuador, y según publicaron hoy varios medios, el asesor del presidente Milei y supervisor de la SIDE, Santiago Caputo, arregló el furtivo escape.
Los diputados nacionales Agustín Rossi, Rodolfo Tailhade y Ramiro Gutiérrez presentaron este jueves la demanda a la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia que preside Sebastián Parejas, muy cercano a los hermanos Milei.
El senador Bolsonaro afronta en Brasil cinco acusaciones de corrupción, entre estas lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y evasión de divisas, por lo que tras perder los comicios la Corte Suprema de ese país le ordenó entregar sus pasaportes y le prohibió salir del país.
Su fuga contó con la ayuda fundamental del gobierno argentino. Y en ese apoyo tuvo un rol clave Santiago Caputo, el asesor presidencial quien coordinó el operativo en persona desde Puerto Iguazú, afirmó hoy Clarín, un diario que responde a la derecha argentina.
Caputo se encargó –añadió ese medio- de conseguir un vuelo privado para el excandidato presidencial, mantuvo el secreto de la operación, y después alardeó sobre el tema en redes sociales.
La operación se puso en marcha el lunes por la tarde, cuando Bolsonaro anunció que el juez que lo investiga por presunto lavado de activos le prohibió salir del país. El jefe de Estado argentino encomendó la misión a Caputo, que viajó horas después a Puerto Iguazú, Misiones.
El asesor presidencial arregló la llegada al país de Bolsonaro, y su posterior huida en avión privado, con la asistencia de agentes de Migraciones, de la Secretaría de Inteligencia del Estado, de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, y hasta del Ente Binacional Yaciretá, según publicó Clarín.
Antes del escape de Bolsonaro, hubo otra fuga clandestina, la del abogado y socio del excandidato del Partido Liberal Willer Tomaz quien abandonó Brasil furtivamente para evadir una investigación de la Policía Federal que reveló un fraude al Instituto Nacional del Seguro Social.
Tomaz a quien Bolsonaro está vinculado defraudó el organismo estatal encargado de la previsión social en Brasil por más de mil 200 millones de dólares.
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