Se trata de una estructura inspirada directamente en el Coliseo de Roma. A pesar de su escala monumental y de su estado de conservación relativamente bueno, recibe una fracción de los visitantes que atraen los monumentos romanos de Italia.
Construido en el siglo III, el anfiteatro se utilizaba para espectáculos de gladiadores y carreras, y hoy es escenario ocasional de festivales de música clásica.
Su inscripción en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco ha contribuido a financiar trabajos de restauración, pero la región del Sahel tunecino sigue siendo una parada poco frecuente en los itinerarios turísticos convencionales.
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