Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), el indicador, que se situaba en 18,6 en 2010 y 16,1 en 2020, refleja una reducción aproximada del 44 por ciento desde el inicio del período analizado, en un contexto marcado por transformaciones sociales y económicas.
De acuerdo con el informe de Nacimientos Vivos y Defunciones Fetales, el país contabilizó 58 mil 439 nacimientos vivos. La provincia de Panamá concentró la mayor cantidad, con 18 mil 224, seguida de Panamá Oeste (siete mil 910), la comarca Ngäbe-Buglé (seis mil 798) y Chiriquí (seis mil 731).
En cuanto a la edad materna, los grupos de 20 a 24 años y de 25 a 29 registraron las mayores cifras, con 15 mil 793 y 15 mil 298 nacimientos, respectivamente. El reporte también contabilizó 251 casos de madres menores de 15 años y siete mil 946 entre adolescentes de 15 a 19 años.
Al analizar las posibles causas de este comportamiento demográfico, el sociólogo José Lasso atribuyó la tendencia, en parte, a las dificultades socioeconómicas, la exclusión social y las aspiraciones personales de las nuevas generaciones.
En declaraciones al diario La Estrella de Panamá, el especialista explicó que las condiciones laborales, las exigencias de combinar estudios y trabajo y la incertidumbre económica llevan a numerosos jóvenes a postergar la maternidad y la paternidad.
Lasso señaló, además, que coexisten dos realidades: por un lado, la postergación voluntaria de la formación de familias entre quienes buscan alcanzar objetivos educativos y profesionales; y, por otro, los embarazos adolescentes, asociados en mayor medida a condiciones de desigualdad, marginalidad y falta de orientación sexual.
El panorama evidencia cambios en la estructura demográfica panameña y plantea desafíos sociales vinculados a las condiciones económicas, la educación y las oportunidades para las nuevas generaciones.
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