El gobierno declaró el estado de desastre mientras persisten activos varios focos de fuego debido a una ola de calor extremo.
Los fuertes vientos alimentan las catastróficas condiciones de los incendios, según refiere Australian Broadcasting Corporation (ABC), que presentó este viernes cientos de imágenes capturadas por un satélite meteorológico en órbita unidas por sus expertos para mostrar la escala y fuerza destructiva en Victoria.
Al ubicar los datos sobre un mapa, se obtienen más de 100 áreas quemadas por separado desde el 5 de enero hasta la fecha.
En el sur de Australia, la cantidad de edificaciones destruidas superan las 700, las viviendas con afectaciones o gravemente dañadas pasan de 300 y cientos de residentes debieron abandonar sus hogares.
La actual ola de calor, sin precedentes desde 2020, provoca temperaturas cercanas a los 45 grados Celsius, que representan un riesgo grave para la salud humana y el medio ambiente.
Expertos coinciden en que la situación, fuera de control todavía, revive el recuerdo del devastador “Verano Negro” de 2020, el cual dejó 33 muertos y unas tres mil casas arrasadas, así como del trágico episodio de 2009, cuando las llamas cobraron 173 vidas en Victoria.
La temporada de incendios en Australia suele concentrarse entre diciembre y marzo, pero este año la intensidad ha puesto al país en alerta máxima.
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