Según la revista Annals of Internal Medicine, la forma de controlar la hipertensión cambiaría para quienes son elegibles para recibir medicación, el resto no la necesitaría.
Investigadores del Albert Einstein College of Medicine, la Facultad de Medicina de Yale y la Fundación Clínica Cleveland, en Estados Unidos, aseguran que aproximadamente el 11 por ciento de los adultos de entre 65 y 79 años con hipertensión en estadio I ya no cumplirían los requisitos para recibir medicación.
El grupo ahora exento está compuesto por adultos mayores generalmente sanos, cuyo riesgo cardiovascular previsto a 10 años se sitúa por debajo del nuevo umbral de tratamiento.
Los investigadores descubrieron que si bien a todos los adultos mayores en esta categoría se les habría recomendado medicación según las directrices anteriores, el nuevo enfoque reclasifica a aproximadamente uno de cada nueve como no necesitado de farmacoterapia inmediata.
Estas personas eran generalmente mujeres de unos 65 años con puntuaciones de riesgo cardiovascular bajas.
Los especialistas concluyen que la directriz actualizada dirige mejor el tratamiento a quienes tienen más probabilidades de beneficiarse, y refleja un cambio hacia una atención más personalizada basada en el riesgo cardiovascular para los adultos mayores.
De acuerdo con la literatura médica, la hipertensión es una afección médica que se produce cuando la presión con la que la sangre circula por las arterias se mantiene elevada de forma persistente.
Con el tiempo, este aumento puede obligar al corazón a trabajar más de lo normal y dañar los vasos sanguíneos, lo que incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares como infartos o ictus.
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