Dicha dolencia suele ser más frecuente en las mujeres, con edades comprendidas entre los 30 y 50 años de edad, precisa la literatura médica.
Esta patología genera un incremento anormal de la presión de las arterias pulmonares, produciendo una disfunción del ventrículo derecho.
Esto se debe a los cambios en las células que cubren las arterias pulmonares, formando tejidos que pueden bloquear o reducir el flujo sanguíneo.
El mal de salud es incurable, pero es tratable si se detecta a tiempo y se administra el tratamiento respectivo.
Algunos de los síntomas característicos de esta patología son dificultad para respirar, dolor o presión en el pecho, aceleración de la frecuencia cardíaca, fatiga e inflamación de tobillos.
La misma tiende a provocar coágulos sanguíneos, sangrados, insuficiencia cardíaca y arritmias, pero puede ser evitada controlando el peso corporal, haciendo ejercicios físicos y no consumir sustancias estupefacientes.
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