De acuerdo con el estudio de la entidad, la cifra representa cerca de un 20 por ciento de los fallecimientos vinculados a la contaminación atmosférica en el país.
El análisis concluyó que una menor contaminación del aire provocada por la explotación de hidrocarburos contribuiría a la disminución de los decesos cuyas causas se deben a padecimientos respiratorios y cardiovasculares, entre otros.
Por otra parte, expuso cómo se obtendrían beneficios económicos equivalentes al 0,64 por ciento del Producto Interno Bruto en un escenario de mitigación intensiva del uso de los combustibles fósiles, como resultado de la reducción en la carga de enfermedad y la menor presión sobre el sistema de salud.
Los resultados, abundó, ponen en evidencia que la calidad del aire tiene efectos directos sobre la salud, especialmente en niños, personas mayores y comunidades en mayor condición de vulnerabilidad, y que las decisiones en materia energética inciden en la prevención de dolencias crónicas.
El estudio fue desarrollado junto con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, con apoyo de la Organización Mundial de la Salud y el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo.
Los resultados del análisis fueron expuestos en la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles que se celebra en la ciudad de Santa Marta.
El evento, que se desarrolla en las instalaciones de la Universidad del Magdalena, tiene por objetivo el establecimiento de alianzas y la concertación de hojas de rutas para reducir la dependencia de los hidrocarburos e impulsar las fuentes renovables de generación eléctrica.
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