La ceremonia se realizará en el Palacio del Planalto, con la participación del ministro de Justicia y Seguridad Pública, Wellington César Lima e Silva, y otras autoridades del área.
El programa fue diseñado en coordinación con los gobiernos estatales, especialistas y fuerzas de seguridad, con el objetivo de golpear las bases económicas, operativas y sociales de las organizaciones criminales que actúan en el territorio brasileño, indicó la Presidencia.
De acuerdo con el Palacio de Planalto, la iniciativa se estructura en cuatro ejes estratégicos: el estrangulamiento financiero de las redes criminales, el fortalecimiento de la seguridad en el sistema penitenciario, la mejora en la investigación y esclarecimiento de homicidios, y el combate al tráfico de armas.
El Ejecutivo brasileño sostiene que el plan busca una acción integrada entre diferentes niveles del Estado para enfrentar el crimen organizado de forma estructural, más allá de operaciones puntuales, en un contexto de creciente preocupación por la violencia y la seguridad ciudadana en el país.
Durante un evento celebrado el pasado viernes, Lula adelantó que la iniciativa prevé una articulación entre el Ejecutivo federal, los estados y las policías regionales, además de cooperación internacional, especialmente con Estados Unidos.
El gobernante dejó ver que la propuesta priorizará el combate a las facciones criminales, el tráfico de armas y las redes transnacionales.
De acuerdo con Lula, Estados Unidos habló mucho del combate al crimen organizado y Brasil está dispuesto, “incluso porque la mayoría de las armas que capturamos de contrabando en Brasil vienen de Estados Unidos. Si quieren conversar seriamente, Brasil tiene propuestas para hacer que las cosas sucedan”, afirmó.
El jefe de Estado se pronunció de ese modo después de la reunión bilateral que sostuvo el jueves con el presidente estadounidense, Donald Trump.
A través de una publicación en redes sociales, Lula destacó la experiencia de la Policía Federal en la lucha contra el tráfico de drogas y de armas.
“Nuestras aduanas ya están cooperando en este sentido. Creamos una base en la ciudad de Manaos con la participación de representantes de las policías de países de América del Sur para combatir el crimen organizado, el tráfico de armas y drogas en la frontera brasileña”, indicó.
El mandatario brasileño añadió que, si Estados Unidos quiere participar, estarán invitados.
“También necesitamos destruir el potencial financiero del crimen organizado y de las facciones. Esta es otra frente de trabajo importante en la que estamos actuando, y en la que estamos dispuestos a colaborar”, apuntó.
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