Este martes, el diplomático checo permaneció en la Cancillería rusa un total de nueve minutos, y al salir del edificio se abstuvo de hacer comentarios al respecto, según publicó la página web oficial del ente diplomático.
«Al diplomático checo se le ha presentado una protesta categórica por la detención del metropolita de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Hilarión», señala la nota de la cancillería rusa.
La víspera el ministerio prometió convocar al jefe de la misión diplomática checa en Moscú, para formular una enérgica protesta en relación con el inaceptable abuso de autoridad de las autoridades checas.
El domingo, la policía checa detuvo al metropolita Hilarión bajo sospecha de posesión de drogas después de un registro al maletero de su auto, en el que supuestamente fueron hallados cuatro envases con una sustancia blanca.
El propio Hilarión rechaza tajantemente cualquier vínculo con tenencia ilegal de drogas y califica lo ocurrido de una provocación.
Un día después, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, declaró que Rusia exige la liberación inmediata del metropolita detenido y «el fin de la investigación fabricada».
Según la Cancillería rusa, se trata de «una provocación deliberadamente orquestada, cuyo objetivo es difamar tanto al propio metropolita y, en su persona, a la ortodoxia en sí misma, que ha sido objeto de ataques en Chequia últimamente».
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