Prevista para entrar en vigor el próximo 3 de septiembre, la decisión anunciada inicialmente en mayo último se formalizó mediante el Reglamento de Ejecución 2026/1189 publicado por las autoridades europeas.
Entre los rubros afectados figuran las carnes bovina, avícola y equina, además de miel y productos de acuicultura.
Según la Unión Europea, la medida responde a que Brasil no presentó garantías consideradas suficientes sobre el control y la supervisión del uso de antimicrobianos en la producción pecuaria.
El bloque sostiene que las normas europeas exigen mecanismos rigurosos para evitar la utilización indebida de estas sustancias, asociadas al desarrollo de resistencia antimicrobiana, considerada una de las principales amenazas para la salud pública mundial.
Las posibles consecuencias económicas preocupan al gobierno y a los exportadores del gigante sudamericano, expuso agencia Brasil.
Datos divulgados por medios especializados indican que las ventas de carne bovina brasileña a la Unión Europea superaron las 370 mil toneladas en 2025, con ingresos cercanos a mil 800 millones de dólares.
Actualmente, el mercado del llamado viejo continente representa uno de los destinos de mayor valor agregado para las exportaciones pecuarias de Brasil.
La nación sudamericana argumenta que mantiene un sistema sanitario robusto y reconocido internacionalmente, además de recordar que exporta productos de origen animal a Europa desde hace cuatro décadas.
También destaca que es uno de los mayores proveedores mundiales de proteínas animales y un importante suministrador de alimentos para el mercado europeo.
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