De acuerdo con el Gobierno nacional, junto a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y el sector privado es amplia la cartera de proyectos que contempla nuevas terminales portuarias, corredores energéticos, zonas logísticas y obras de conectividad destinadas a fortalecer la competitividad del país frente a las transformaciones del comercio internacional y las cadenas globales de suministro.
Durante la pasada Convención Marítima de las Américas 2026, celebrada en esta capital en mayo último, el presidente de la República, José Raúl Mulino, reafirmó la visión de convertir al istmo en una plataforma global de soluciones logísticas, marítimas, comerciales y energéticas.
Se trata, según explicó, de alcanzar la capacidad de responder a los nuevos desafíos del transporte mundial y atraer mayores flujos de inversión extranjera.
El mandatario agregó que estos proyectos contribuirán a generar miles de empleos y a dinamizar diversos sectores de la economía.
Entre las iniciativas más relevantes destacan las futuras terminales de contenedores de Corozal, en la ribera pacífica del Canal, y Telfers, en la provincia de Colón (Caribe), cuyos procesos de precalificación y licitación avanzan como parte del plan estratégico de la ACP para el período 2025-2035.
Las autoridades estiman que estas infraestructuras permitirán ampliar significativamente la capacidad de trasbordo y fortalecer la posición de Panamá frente a otros centros logísticos emergentes de la región.
La política también contempla el desarrollo de un corredor energético interoceánico mediante un gasoducto, así como nuevas inversiones asociadas a la actividad portuaria y logística, con montos que diversas fuentes especializadas estiman en más de ocho mil millones de dólares durante la próxima década.
Analistas del sector consideran que el país se encuentra en una etapa decisiva para evolucionar desde un modelo centrado en el tránsito de mercancías hacia otro basado en la generación de servicios integrados de almacenamiento, redistribución, transformación y valor agregado.
En paralelo, la Zona Libre de Colón, considerada la principal zona franca del hemisferio occidental, fortalece su papel dentro de esta visión estratégica mediante proyectos de expansión orientados a incrementar la capacidad de almacenamiento y distribución de mercancías hacia los mercados latinoamericanos y caribeños.
Otro de los polos de desarrollo se localiza en el Complejo Logístico de Puerto Armuelles, en la occidental provincia de Chiriquí, donde avanza la construcción de un muelle multipropósito llamado a impulsar nuevas actividades comerciales y generar empleo en esa región fronteriza con Costa Rica. Especialistas destacan que la integración de puertos, aeropuertos, ferrocarril, zonas francas y centros de distribución constituye una de las principales fortalezas competitivas de Panamá. Actualmente, el conglomerado logístico aporta cerca del 30 por ciento del Producto Interno Bruto y genera más de 150 mil empleos directos e indirectos, según estimaciones oficiales.
La ampliación de la infraestructura logística cobra especial relevancia en un contexto marcado por la reorganización de las cadenas de suministro globales, las tensiones geopolíticas y la búsqueda de rutas más resilientes por parte de navieras y operadores internacionales.
Con una ubicación privilegiada entre dos océanos y el respaldo de una de las rutas marítimas más importantes del planeta, Panamá apuesta ahora a convertirse en un centro integral de servicios logísticos, energéticos y comerciales, capaz de competir con los grandes nodos de distribución mundial y de capitalizar plenamente las oportunidades que ofrece el comercio internacional del siglo XXI.
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