Los estudios científicos comprobaron que los restos encontrados hace ocho años de forma fortuita en la comunidad Venecia Izquierda, cerca de Misahuallí, en la ribera del río Napo, pertenecen a un dinosaurio herbívoro que habitó la región hace unos 67 millones de años.
La historia que ahora comparten medios de comunicación comenzó de manera casual cuando Robert Román, Álvaro Román y Germán Singuango, habitantes de la región, encontraron enormes fragmentos de hueso que quedaron expuestos tras un deslizamiento de tierra.
Tras ser reportado el descubrimiento, investigadores de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, de la provincia de Napo, iniciaron un estudio en colaboración con especialistas de la Fundación Azara, de Argentina, quienes analizaron las piezas fósiles.
Los resultados fueron publicados en la plataforma científica ScienceDirect.
La investigación determinó que los huesos encontrados en 2018 corresponden a un saurópodo titanosaurio, uno de los últimos grandes dinosaurios herbívoros que existieron antes de la extinción masiva del final del Cretácico.
El descubrimiento constituye el primer registro de un dinosaurio en la Cuenca Oriente de Ecuador y amplía el conocimiento sobre la fauna prehistórica del país, donde hasta ahora solo se había descrito científicamente un dinosaurio hallado en la austral provincia de Loja.
Según el informe, el material recuperado corresponde a una extremidad anterior parcialmente conservada, integrada por un húmero y varios metacarpianos, cuyas características anatómicas permitieron identificar al ejemplar como un titanosaurio.
Aunque el estado fragmentario de los fósiles impide establecer con precisión la especie, los científicos asignaron al ejemplar el nombre informal de «Wakrayampi», tomado del napo-kichwa, una combinación de «wakra» (vaca) y «yampi» (iguana), en alusión a su tamaño y apariencia.
Los investigadores señalaron que el espécimen presenta diferencias anatómicas respecto a Yamanasaurus lojaensis, el dinosaurio descrito en Ecuador en 2019, por lo que consideran que pertenecía a un animal de mayor tamaño y constitución más esbelta.
El estudio también aporta nuevas evidencias sobre la evolución de los ecosistemas amazónicos durante el Cretácico Superior y respalda la hipótesis de que el levantamiento de los Andes favoreció la formación de corredores terrestres que facilitaron la dispersión de grandes vertebrados en el norte de Sudamérica.
Los restos permanecerán bajo custodia de la Universidad Regional Amazónica Ikiam mientras continúan las investigaciones y hasta que puedan ser exhibidos al público.
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