En declaraciones al diario La Stampa, el directivo señaló que el combustible para aviones representa alrededor de un tercio de los costos de la compañía y explicó que un incremento de 50 por ciento en el precio del llamado jet fuel supondría para ITA un gasto adicional de unos 500 millones de euros anuales.
Eberhart indicó que la aerolínea cubre mediante operaciones de cobertura financiera una parte de su exposición a las fluctuaciones del combustible, aunque consideró insuficiente ese mecanismo para compensar completamente el impacto de una escalada de los precios energéticos.
Ante ese escenario, afirmó que ITA Airways deberá ajustar sus tarifas desde enero próximo y estimó que otras compañías aéreas enfrentan una situación similar.
El ejecutivo también llamó a las instituciones europeas a intervenir si persisten los actuales niveles de los precios de la energía, al considerar que podrían generar dificultades para el conjunto del sector aéreo.
No obstante, Eberhart subrayó que existe un límite para trasladar los mayores costos a los pasajeros, debido al riesgo de que una subida excesiva de las tarifas afecte la demanda.
Por ello, explicó, la compañía prevé realizar eventuales incrementos de manera gradual y observar la respuesta del mercado y las decisiones de sus competidores.
El directivo descartó equiparar la situación actual con la crisis provocada por la pandemia de la Covid-19, aunque señaló que no puede excluirse la posibilidad de una crisis, si los precios energéticos permanecen elevados durante un período prolongado.
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