El contenido de la norma resta tres billones (942 millones de dólares) para funcionamiento, lo que significa reducción de contratos de prestación de servicios y eliminación de compras calificadas de innecesarias.
También se le quitaron cuatro billones (mil 255 millones de dólares) al servicio de la deuda y la contratación prescindirá de 6,8 billones (dos mil 135 millones de dólares) que, de acuerdo con el presidente Abelardo de la Espriella, no responde a las prioridades nacionales.
El mandatario anticipó nuevos recortes tras anunciar que “esto apenas comienza”.
Se espera que en los próximos días se presente un plan de ajuste fiscal al Congreso, que el Gobierno dio en llamar Ley de Rescate.
Desde hace semanas el gabinete de De la Espriella mantiene contactos con el Fondo Monetario Internacional, por lo cual se presume además sobre la posibilidad del acceso a un recurso crediticio y sus consiguientes condiciones de austeridad.
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