De acuerdo con un estudio del BCR, los resultados indican que los hogares que reciben fondos externos presentan menos deficiencia cualitativa en sus viviendas, en cuanto a las necesidades de reparación, acabados o materiales.
Agrega el BCR que esas familias poseen 1,89 activos duraderos adicionales frente a las que carecen de remesas, entre ellos electrodomésticos y bienes vinculados con la comunicación y el transporte.
En el ámbito educativo, la investigación encontró que la asistencia escolar de personas de tres a 24 años alcanza el 69,9 por ciento en hogares receptores de ingresos foráneos, frente al 62,8 por ciento en aquellos que carecen de esa inyección de capital.
Mientras en el trabajo, las jefas de hogar que reciben esas transferencias laboran un promedio de 23,8 horas semanales, casi tres horas menos que aquellas que no las reciben, aproximadamente una 26,8 horas.
La pesquisa del BCR analizó la relación entre migración y remesas, así como el papel de estos recursos como mecanismo privado de protección social y sustento económico para las familias, para ello aplicó el modelo de emparejamiento por puntaje de propensión con datos del Censo de Población 2024 y de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM).
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