Matías Girón, miembro del departamento técnico de protección forestal del Instituto de Conservación Forestal (ICF), dijo a periodistas que la nación centroamericana registra 448 igniciones hasta la fecha.
De esas 18 mil hectáreas calcinadas a nivel nacional, unas 14 mil 600 corresponden a cobertura boscosa, detalló.
El funcionario indicó que el central departamento (región) de Francisco Morazán, donde se encuentra Tegucigalpa, encabeza la lista de los más afectados, con 155 siniestros reportados y un estimado de dos mil 600 hectáreas dañadas en la capital del país.
Según destacó Girón, a nivel nacional hay una reducción del 43 por ciento en el área afectada y del 37 por ciento en el número total de fuegos, en comparación con igual periodo de 2025.
En Honduras, un país altamente vulnerable a fenómenos meteorológicos extremos intensificados por el cambio climático, este tipo de catástrofe representa una grave amenaza ambiental, especialmente durante la temporada seca, que coincide con el verano (febrero a mayo).
Como consecuencia de la tala ilegal y los incendios, la nación pierde anualmente entre 50 mil y 60 mil hectáreas de zonas boscosas.
Más del 90 por ciento de esos desastres son causados por el ser humano, pues no se ha logrado un control efectivo del fuego, que a menudo se propaga hacia las montañas, según estadísticas oficiales.
Estos se desencadenan cuando numerosos campesinos suelen perder el control al quemar terrenos con el fin de preparar la tierra para cultivos, o por acciones intencionales de “criminales del bosque”, sostienen organizaciones defensoras del medio ambiente.
Girón advirtió que factores como las altas temperaturas y la escasa precipitación influyen en el aumento de este tipo de incidentes, pero la principal causa sigue siendo humana, enfatizó.
Desde el ICF se reiteró el llamado a la población a evitar las quemas no controladas, especialmente de basura, agrícolas y ganaderas, ya que estas suelen salirse de control y provocar incendios forestales.
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