Según reportes de la Agencia Nacional de Noticias libanesa, el Ministerio de Salud y Hezbolá, los bombardeos israelíes forman parte de la ofensiva iniciada el pasado 2 de marzo.
El movimiento libanés informó en varios comunicados que atacó dos tanques Merkava, una excavadora militar, un centro de mando israelí y varias concentraciones de soldados y vehículos bélicos en localidades del sur del país.
Entre los objetivos alcanzados figuran posiciones en Deir Siryan, Bayada, Bint Jbeil y Shamaa, además de una batería del sistema antimisiles Cúpula de Hierro cercana al sitio de Jal al-Alam. Hezbolá aseguró que sus acciones fueron ejecutadas “en defensa del Líbano y su pueblo” y en respuesta a las continuas violaciones israelíes del acuerdo de alto el fuego y a los ataques contra aldeas civiles.
El grupo también destacó el uso de drones de fibra óptica en sus operaciones recientes, considerados por Tel Aviv como una amenaza difícil de detectar e interceptar.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó esos drones como un desafío importante para las fuerzas israelíes e instó al ejército a desarrollar mecanismos para neutralizarlos.
Asimismo, el ejército israelí afirmó haber eliminado a más de 220 integrantes de Hezbolá desde el inicio del alto el fuego el pasado 17 de abril, acuerdo que posteriormente fue extendido hasta el 17 de mayo.
Sin embargo, Tel Aviv continúa realizando ataques diarios contra zonas del sur libanés, incluidos bombardeos contra viviendas y áreas residenciales. Desde el inicio de la ofensiva israelí el 2 de marzo, las autoridades libanesas contabilizan dos mil 727 muertos, ocho mil 438 heridos y más de 1,6 millones de desplazados.
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