“Ya sea que las personas estén sopesando las ventajas y desventajas de una compra o evaluando sus interacciones con gente nueva, pueden mostrar un sesgo al otorgar mayor valor a la información percibida como positiva o negativa”, subraya artículo publicado en la revista Jneurosci.
Los investigadores de la Universidad RPTU de Kaiserslautern-Landau, Alemania y de Ámsterdam, Países Bajos exploraron si las diferencias individuales en el procesamiento de beneficios y costes están relacionadas con la resiliencia psicológica.
Explicaron que existen personas que no les importa las recompensas, ni las consecuencias negativas, pero tienen una mayor tendencia a aceptar ofertas con consecuencias mixtas. Esto significa que su forma de procesar la información negativa es diferente.
Los investigadores descubrieron que los participantes en el estudio que daban menos importancia a las pérdidas menores presentaban mayores aumentos en la actividad cerebral prefrontal ante las pérdidas y una actividad más reducida cuando recibían ganancias.
Estas diferencias en la respuesta cerebral mediaron la relación entre el sesgo de aceptación en la toma de decisiones y una mayor resiliencia psicológica autoinformada, puntualizó la fuente.
Los expertos sugieren que una mayor respuesta del lóbulo prefrontal a la información negativa podría permitir a las personas controlar sus pensamientos y sentimientos sobre las pérdidas.
Este control –agregan los científicos- podría ser lo que las hace más resilientes psicológicamente.
«No podemos establecer una relación de causalidad a partir de nuestros hallazgos, por lo que un siguiente paso podría ser manipular el sesgo recompensando ciertas respuestas esencialmente, entrenar a las personas para que muestren un sesgo más positivo en la toma de decisiones y ver si esto conduce a una mayor resiliencia», concluye el artículo publicado en la revista Jneurosci.
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