En un comunicado, el Grupo expresó que no puede entenderse únicamente como un proceso judicial aislado la imputación realizada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el dirigente cubano por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, que en 1996 violaron en repetidas ocasiones el espacio aéreo de Cuba.
Se trata de una ofensiva impulsada por los grupos de poder de Washington, la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, el partido Republicano, sectores conservadores del exilio en Miami y corporaciones interesadas en desmontar el modelo socialista cubano.
La acusación busca fabricar “un cuentecillo” que legitime más de sesenta años de hostilidad imperialista contra el pueblo y Gobierno de Cuba, un intento de trasladar un conflicto político e ideológico al plano criminal y de la seguridad nacional, subraya el documento.
El objetivo de fondo, continuó, es criminalizar a la dirigencia histórica de la Revolución Cubana que derrotó a los estadounidenses “dueños de Cuba” durante el régimen de Batista.
Décadas después, Washington mantiene una estrategia sistemática de agresión política, económica y mediática para debilitar el apoyo internacional a la soberanía y autodeterminación del pueblo cubano, detalla.
El texto también reflexiona sobre las repercusiones de esa política para América Latina y el Caribe, cuyas consecuencias son profundas, fortalecen las prácticas injerencistas en la región, incrementan las tensiones geopolíticas y envían una amenaza directa a los gobiernos y movimientos sociales que defienden proyectos soberanos.
Al tiempo que debilitan los principios de autodeterminación, frenan los esfuerzos de integración regional y promueven un clima de confrontación y militarización en el continente.
Frente a esta escalada, el Grupo 26 de Julio, conformado por lisiados de la guerra civil en El Salvador, hace un llamado urgente a las naciones de América Latina y el Caribe a fortalecer la solidaridad internacional con Cuba.
Defender el respeto a la soberanía y rechazar de manera absoluta la política de bloqueo y hostilidad extranjera. La paz, el diálogo y la cooperación mutua deben prevalecer sobre las sanciones y las amenazas, enfatiza.
¡No al bloqueo!¡No a la guerra y sí a la solidaridad entre los pueblos del mundo!, concluye el documento.
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