Según divulgó la Embajada de Cuba en Nicaragua en su página web, la ceremonia religiosa constituyó un espacio para evocar el legado martiano y reafirmar los históricos lazos de hermandad entre los pueblos de ambos países.
La misa estuvo a cargo del padre Antonio Castro (Toñito), quien realizó una amplia semblanza de la vida y obra del Apóstol cubano, destacando su lucha incansable por la libertad de Cuba frente al colonialismo español, así como su pensamiento integracionista en favor de la unidad de los pueblos latinoamericanos, destacó la publicación.
Durante la homilía, el sacerdote denunció la profunda injusticia que representa el bloqueo económico impuesto contra Cuba y las constantes amenazas mantenidas durante más de 65 años, al tiempo que reconoció la dignidad y resistencia del pueblo cubano.
Asimismo, llamó a fortalecer la solidaridad con la isla caribeña en reciprocidad al apoyo histórico brindado por Cuba a Nicaragua en momentos decisivos.
En ese contexto, amigos de la Revolución cubana calificaron a la isla como un faro de paz y solidaridad internacional, y denunciaron el recrudecimiento de las agresiones y presiones impulsadas por la administración estadounidense, dirigidas —afirmaron— a asfixiar la economía y afectar las necesidades básicas de las familias cubanas.
Subrayaron además que Cuba no representa una amenaza para ningún país y que su principal contribución al mundo ha sido la cooperación y la ayuda solidaria a los pueblos más necesitados.
También instaron a sumar voces al reclamo internacional por la paz y el cese de las presiones contra la nación caribeña.
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