Las más recientes revelaciones, publicadas esta semana como parte de la serie Vaza Flávio, introduce documentación financiera que, según el medio, permite rastrear parte del recorrido de recursos destinados a la producción cinematográfica sobre la vida del expresidente Jair Bolsonaro.
Planillas, comprobantes bancarios internacionales, contratos y registros de transferencias son presentados por Intercept como pruebas de que existieron desembolsos efectivos para financiar el proyecto, lo cual contradice versiones difundidas por aliados del bolsonarismo que cuestionaban la existencia de tales movimientos financieros.
Las nuevas revelaciones llegan en un momento particularmente sensible para la derecha brasileña, cuando el senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario y considerado uno de los principales nombres del campo conservador para las elecciones presidenciales de octubre próximo, intenta consolidar su candidatura.
El legislador enfrenta actualmente el desgaste provocado por una secuencia de denuncias que involucran al banquero Daniel Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master.
Según la investigación periodística, una planilla denominada Funding Schedule detalla una operación de casi 24 millones de dólares negociada para respaldar la producción de “Dark Horse”.
El documento también registraría pagos realizados por Vorcaro por unos 10,6 millones de dólares a lo largo de varios meses.
Tales datos adquieren relevancia porque las primeras revelaciones sobre el caso se apoyaban principalmente en mensajes y conversaciones atribuidas a los involucrados.
Ahora, la aparición de documentación financiera puede fortalecer la hipótesis de que los recursos no permanecieron en el plano de las negociaciones, sino que comenzaron a circular mediante mecanismos concretos de transferencia internacional.
Uno de los puntos más sensibles del caso es el destino de parte de esos montos: los documentos divulgados señalan que una transferencia de dos millones de dólares fue enviada a Havengate Development Fund LP, un fondo radicado en Estados Unidos y vinculado a Paulo Calixto, abogado relacionado con Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio.
La divulgación de los documentos refuerza interrogantes sobre el uso de estructuras financieras internacionales vinculadas al entorno político bolsonarista y tiene el potencial de abrir nuevas líneas de investigación sobre el destino de los recursos.
Además, la presencia de Eduardo Bolsonaro en esa ecuación añade otra dimensión al episodio, ya que, desde su instalación en Estados Unidos en 2025, el exdiputado federal intensificó sus contactos con grupos conservadores norteamericanos y amplió su actividad internacional.
Ese contexto explica por qué algunos observadores consideran que el caso trasciende la financiación de una obra audiovisual.
La controversia se conecta con una red de relaciones políticas, empresariales y financieras que involucra a actores relevantes del bolsonarismo dentro y fuera de Brasil y coloca nuevamente bajo los reflectores a Daniel Vorcaro, figura central de una serie de investigaciones que han ocupado espacio en la prensa brasileña durante los últimos meses.
El exbanquero permanece preso desde marzo, cuando una nueva fase de la Operación Cumplimiento Cero derivó en su detención por presuntos delitos de organización criminal, corrupción, lavado de dinero, amenazas y obstrucción de la justicia.
Intercept Brasil sostiene que mensajes intercambiados entre Vorcaro y personas cercanas muestran discusiones sobre cronogramas de pagos y mecanismos para concretar transferencias destinadas al filme.
Aunque los involucrados han negado irregularidades o cuestionado la interpretación de los hechos, medios locales apuntan que la publicación de estos documentos amplía la presión por explicaciones más detalladas.
En este contexto, el Partido de los Trabajadores solicitó este miércoles a la Policía Federal y al Tribunal Supremo Federal que investiguen la producción de “Dark Horse”.
Los abogados del partido del presidente Luiz Inácio Lula da Silva solicitan a las autoridades que indaguen si hubo abuso de poder económico y desvío de fondos para financiar clandestinamente la precampaña presidencial de Flávio Bolsonaro, además de otras posibles actividades ilícitas.
De acuerdo con la solicitud, destinar decenas de millones de reales a un proyecto concebido para exaltar la figura principal de un grupo político en pleno período electoral podría influir en la formación de la voluntad del electorado y comprometer el equilibrio de la contienda.
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