Dentro del sector de la náutica, los botes de recreo pequeños (de menos de seis metros) están siendo el motor del crecimiento.
Según datos del mercado estadounidense, la venta de neumáticas rígidas (RIB) y ‘dinghies’ eléctricos creció 60 por ciento en este año.
«La gente quiere salir al agua sin necesidad de un patrón ni un atraque enorme. Es la bicicleta del mar», asegura Peter Thompson, CEO de la británica Williams Performance Tenders.
Estos botes son la puerta de entrada a la náutica para las nuevas generaciones, que valoran su facilidad de almacenamiento, remolque en coche eléctrico (bajo peso) y su bajo impacto ambiental.
Los fabricantes están integrando motores ‘torpedo’ eléctricos con autonomías de hasta 50 millas y paneles solares flexibles en la cubierta. El único freno para este auge son los largos plazos de entrega debido a la escasez de silicio para los componentes electrónicos de gestión.
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