En un artículo titulado «Cuba no puede seguir resistiendo sola: el silencio del mundo también bloquea», divulgado en redes sociales, Franco recordó que las sanciones y restricciones estadounidenses afectan la vida cotidiana del pueblo cubano.
La autora señaló que la escasez de combustible ha impactado el transporte, la producción de alimentos y el funcionamiento de hospitales, escuelas e industrias.
También mencionó los prolongados apagones y las dificultades para acceder a medicamentos, alimentos y otros bienes esenciales.
Consideró que detrás de estas afectaciones existen personas y familias que enfrentan diariamente las consecuencias de las medidas económicas contra Cuba, un cerco estadounidense que dura más de seis décadas.
Asimismo, cuestionó la pasividad de parte de la comunidad internacional ante esta situación, pese a que la mayoría de los países condena anualmente el bloqueo en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La integrante de «Amor por Cuba» citó las declaraciones del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien ha señalado que la permanencia del bloqueo también está relacionada con la falta de acciones del resto del mundo para ponerle fin.
A juicio de Franco, el silencio y la indiferencia internacional contribuyen a la continuidad de una política que considera contraria a los principios del derecho internacional y la igualdad soberana de los Estados.
Desde el movimiento «Amor por Cuba-Nicaragua», reafirmó la solidaridad con el pueblo cubano y rechazó que el sufrimiento de una nación sea utilizado como instrumento de presión política.
Instó a los movimientos de solidaridad, organizaciones sociales, intelectuales, parlamentarios y ciudadanos del mundo a intensificar las acciones de respaldo a la nación caribeña.
Franco sostuvo que la solidaridad no debe limitarse a declaraciones, sino traducirse en una denuncia permanente y en la exigencia del levantamiento de una medida unilateral a la que calificó de injusta.
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